domingo, 29 de abril de 2007

Intervención del Senador José Atarés en el Pleno del Senado para la aprobación del Estatuto de Autonomía de Aragón.


Intervención del Senador José Atarés en el Pleno del Senado para la aprobación del Estatuto de Autonomía de Aragón.

Reproducimos íntegra la intervención del senador aragonés, Don José Atarés, en el Pleno del Senado defendiendo el Estatuto de Autonomía aragonés. Estatuto que se aprobó con un amplio consenso de los grupos políticos, a excepción de la CHA. Intervención del senador José Atarés en el Pleno del Senado, de 18 de Abril de 2.007, para la aprobación del Estatuto de Autonomía de Aragón




http://www.atares.es/


Participar en un debate sobre el instrumento que define el marco jurídico de la Comunidad Autónoma de Aragón es un honor y un privilegio que me otorga mi Grupo Parlamentario en el Senado, a través del Grupo Territorial de Aragón, y que agradezco, pero, sobre todo, es una oportunidad para reconocer el mérito indudable de una población, de una comunidad humana, la aragonesa, que ha venido respaldando unas veces y, las más, impulsando la aprobación del Estatuto y las sucesivas reformas hasta la que debatimos y aprobaremos hoy.

La voluntad autonomista del pueblo aragonés ha quedado acreditada también a lo largo de estos 25 años, siempre en la línea de la Constitución, desde el primer Estatuto. Siempre quisimos un Estatuto de primera, pero siempre hemos mantenido la absoluta lealtad a las instituciones del Estado, sin fisuras ni otras veleidades.

La constancia en el empeño autonomista se mostró en 1992, cuando, recibidas las competencias de la primera reforma estatutaria pactada a nivel nacional por el PSOE en el Gobierno y el PP, se creó una Comisión de las Cortes de Aragón, presididas por el PP, que culminó sus trabajos en 1994. Aquellos trabajos no alcanzaron reconocimiento hasta que el PP llegó al Gobierno y en diciembre de 1996 cumplió su compromiso.

También la Reforma del Estatuto de Aragón de 2007 se ha gestado, como la de 1996, en nuestra tierra, y ahora se hacen desaparecer las últimas limitaciones institucionales y competenciales.

No se ha intentado hacer un tratado de arqueología de las instituciones políticas y jurídicas aragonesas, sino un modelo de arquitectura estatutaria moderna, eficaz y orientada al futuro.

En esta Ley se asume competencialmente todo lo posible y lo deseado, tras un trabajo parlamentario de trinchera, sin texto previo, genuinamente aragonés. Y me explico: Nuestra piedra angular ha sido, precisamente, trabajar en libertad, sin prejuicios, sin borrador, alumbrando desde la ponencia parlamentaria un texto que responde a las aspiraciones y exigencias de la ciudadanía, sin pautas ni orientaciones preconcebidas.

Hoy se trae un texto emanado directamente de las Cortes de Aragón y del pueblo a través de sus representantes, y tamizada ya por las instituciones de la Nación, Congreso de los Diputados y Senado, que avalan el texto estatutario y su contenido.

Les puedo asegurar que a lo largo de estos años de elaboración legislativa, nunca hemos considerado la Constitución Española como un corsé, sino, al contrario, un vestido muy amplio en el que ninguna costura ha rozado la sensible piel de la autonomía ni tampoco se han forzado las costuras constitucionales.

Se ha alcanzado un auténtico y verdadero consenso civil y, casi unánime, político, sin desgarros y sin desafecciones.

Los parlamentarios populares hemos vivido el proceso, compartido con otras formaciones políticas, sin experimentar un sentido nostálgico de la Historia, sino con un sentido práctico del presente, proyectado esperanzadoramente hacia el futuro.

Sabemos que en Aragón partimos de unas condiciones geofísicas que nos acompañan desde siempre, nuestro paisaje duro y nuestro clima extremo, pero…

Ni nuestra realidad social está solo anclada en la Historia, ni nuestra sociedad tiene una procedencia única, sino variada y rica en su diversidad.

Por eso hemos pretendido preservar las notas de identidad de Aragón y del aragonés sin generar tensiones enojosas, ni hacia adentro ni hacia fuera, pretendiendo una armonía pacífica de lo diverso, sin que lo diferenciador sea un elemento impuesto y sin que la uniformidad asfixie y agobie a nuestro tejido social.

Son nuestros hombres y mujeres quienes deben encontrar en este marco estatutario nuevos espacios vivificadores de la industria, del comercio, de los servicios educativos, culturales, sanitarios y sociales, sin sentirse constreñidos ni dirigidos, en un espacio en que la libre iniciativa encuentre respaldo y contribuya a mejorar la calidad de vida de nuestros paisanos.

Nosotros sabemos, porque así lo hemos querido, que este Estatuto no aporta soluciones, no, sino que abre caminos que debemos recorrer.

Y para afianzar nuestras aspiraciones, nuestros sueños, nuestros objetivos, requerimos no sólo de nuestras iniciativas y esfuerzos, sino de la colaboración y cooperación de otras Comunidades Autónomas con las que nos unen lazos históricos, políticos, humanos y, cómo no, intereses comerciales, industriales y estratégicos que superan los límites de cada una de las comunidades autónomas.

Pensar en el Aragón de mañana exige pensar en Navarra, y en Castilla-León y en La Rioja, y en la Comunidad Valenciana, y en Castilla-La Mancha, y en Cataluña, y en el País Vasco y Cantabria. Y con ellas, en el resto de las comunidades españolas. Ni podemos desconfiar de ellas, ni buscamos diferenciarnos.

Sólo de la colaboración, de la cooperación, del esfuerzo compartido surgirán las infraestructuras necesarias para un ilusionado desarrollo. La comunicación cantábrico-mediterráneo que pasa por Aragón, el eje Norte Sur, la comunicación con Francia por el paso transpirenaico por Huesca, la autopista eléctrica, las conducciones de gas… todas interesan a Aragón y a nuestras gentes y para todas requerimos de la lealtad institucional de otras Comunidades Autónomas y de la propia Nación.

Aragón, tierra de interior, necesita otros ojos para ver el mar, sendas para subir las montañas, embalses y canales para distribuir el agua en todo nuestro vasto territorio.

Aragón ansía y necesita romper aquellos límites menos favorables en que nos ha situado la Naturaleza.

Nuestro valor estratégico no mira al pasado, sino que actúa con dinamismo y tiene claros horizontes de futuro.

No por ello vamos a dejar de ser nosotros mismos, sino que queremos ser Aragón en España con otro horizonte, más amplio, más europeo, más internacional.

Quiero, al fin, terminar manifestando algo obvio: los populares, como aragoneses, nos encontramos a gusto en España y satisfechos de alcanzar un acuerdo de desarrollo estatutario de tan unánime respaldo parlamentario, lo cual interpretamos, también, como un acto de confianza institucional que reafirma y consolida nuestro compromiso con la Constitución y con el Estado de las Autonomías como instrumento integrador.

Mis felicitaciones y mi enhorabuena. Muchas gracias.